Durante los primeros días es importante evitar acciones que puedan afectar la cicatrización del tatuaje.
Los errores más comunes incluyen rascar la piel, exponer el tatuaje al sol, sumergirse en piscinas o utilizar productos con alcohol que puedan irritar la zona.
Seguir las recomendaciones del tatuador ayudará a obtener un mejor resultado y mantener el diseño en excelentes condiciones.
